Bohemia&Hipster


Bohemia

En la  literatura actual han existido diversas corrientes o movimientos que fueron liderizados  por personas, con estilos de vidas auténticos y diferían a  gran medida de como hacían las cosas la mayoría de las personas,  quizás no podían compartir sus ideas y tendencias, pero podrían encontrarse en la bohemia (Fauna Bohemia) para encontrarse  y al vez alejarse de las grandes doctrinas  pragmáticas de la época. No solo en la literatura se vieron estos movimientos, sino todo  un revuelo, en la moda logrando influir en los estilos de vida, desde sus ideales hasta sus hábitos alimenticios.

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De allí parte lo vanguardista, en la actualidad existe una gran movida de Tribus Urbanas, que han venido marcando tendencia como grupos  de personas que sienten la necesidad de compartir hábitos comunes. Desde ya hace algunos años hemos conocido diferentes tribus urbanas, incluso las tendencias han logrando a determinarse por países

Solo por mencionar algunas que son clásicas; punk, heavis, góticos, entre otros que aun permanecen intactas logrando así mantener su identidad.

 

Movidas Urbanas Actuales

Realmente, ¿qué es un hipster? Muchos recurren a una degeneración comercial del hippie,otros a la evolución del underdog de los noventa y algunos se refieren a ellos como los hijos bastardos del imperio de Steve Jobs. Lo cierto es que este movimiento trasciende toda respuesta superficial y fija su nacimiento en los cincuenta, la época en que las cosas todavía tenían un significado.

Al contrario de lo que cree la mayoría, la figura del hipster no proviene del beatnik de los sesenta, sino que nace de entre las piernas del jazz de los cincuenta, representado por su embajador involuntario Charlie “Bird” Parker. El saxofonista, junto a Dizzy Gillespie, fue el creador del estilo de jazz bebop, que se identificaba por dos cosas: una dificultad técnica que exigía a sus intérpretes ser verdaderos virtuosos de la música y el desdén con el que trataban a un público que no apreciaba este nuevo estilo; no era inusual que los bebop interpretaran las piezas de espaldas a la audiencia.

El biógrafo de Parker, Robert George Reisner, apunta en su libro Bird que fue en ese momento cuando nace la figura del hipster, personificado en la ética y estética de Bird. “El hipster era un ser de tintes subterráneos. Su filosofía es amoral, anarquizante y es amable y refinado hasta resultar decadente.  Siempre camina diez pasos por delante debido a su percepción exacerbada de las cosas; el hipster sabe de la hipocresía de la burocracia, el odio implícito de las religiones… ¿Qué valores le quedan entonces? Dejarse llevar por la vida evitando el dolor, manteniendo sus emociones bajo control, mostrándose cool en todo momento y gozando de los placeres más a mano. El hipster anda a la búsqueda de algo que trascienda toda la mierda”.

Qué intenso. Casi tanto como el mensaje de “Nothing is real” que adorna la camisa del chico que ahora baila frenéticamente un remix de “Silvia” de Miike Snow  en medio de la pista casi vacía del local. Este niño saturado de geometría vintage no tiene pinta de ser un hijo de la evolución lógica que empezó Bird, sino más bien otra cosa; un engendro de otra evolución con menos poesía y más apariencia. Según declaraciones ofrecidas para el artículo Why do people hate hipsters? De The Guardian, Mark Grief, profesor de inglés en Nueva York y co-fundador de la revista n+1, dice que el hipster actual es hijo del post-punk auto-gestionado de los ochenta; es decir, de la búsqueda insistente de una alternativa al capitalismo que se dio en esa década y que se materializó en la oposición musical a las grandes discográficas y al pop manifestada, por ejemplo, en el grunge.

Hipster made in Venezuela

Los hipsters criollos son un parapeto del original o en palabras de la Nonna  Sí, Las Reseñas de la Nonna se pronuncia sobre el hipster: “Los hipsters en Caracas son cualquier vaina. Son algo así como un roll de sushi con plátano”. Explican que no es que esté mal serlo, es solo que acá es forzado porque no se pueden hacer las cosas que el movimiento exige: nadie utiliza jabones eco friendly, ni come orgánico, ni se hace los 200 kilómetros que separan Terrazas del Ávila de Los Naranjos en bicicleta. “El hipster cambia porque estás en Venezuela y la cabaña de tus tíos en Iowa es realmente una casita en Guarenas. Se parapetea el estilo y en vez de unos Ray Ban de 200 dólares, te compras unos lentes pavos en la Óptica Caroní de Chacaíto y terminas creando un Frankestein, un tuky criollo”, declara la Nonna.

Acerca de la aparente impostura del hipster local, la socióloga española Aina Yánes, profesora de Sociología de la Cultura en la Universidad Complutense de Madrid, explica que el inevitable choque cultural que significa imponer una tendencia extranjera dentro de las fronteras de un país resulta en su inevitable deformación, o adaptación, como prefiere llamarlo. Esto resulta, señala Yánes, de la imposición de una contracultura que se opone a un sistema establecido en otro contexto que nada tiene que ver con el original.

Andrea Márquez, sommelier autóctona importada de Buenos Aires, dice: “Nadie quiere admitir que es hipster, porque sería admitir que eres una cosa forzada, que no te sale natural”. En Venezuela puedes tratar de serlo pero no como en EEUU o Europa porque acá —como explica Márquez— el movimiento inevitablemente se tropicaliza, entonces, sí, puedes ser hipster pero con la camisa manchada de guasacaca o algo así.

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