Tribu Urbana: Adiós hispters, ¡Hola Muppies!!


Más que una tribu urbana son casi una nueva clase social. Tecnológicos, ambiciosos, triunfadores, pero también discretos y responsables. Y llegan para quedarse. 

Ha nacido una estrella: el muppie. Y a juzgar por la insistente presencia del término en las redes sociales, ha llegado para desbancar al hipster, a su barba, a sus gafas de pasta y a su pantalón pitillo al tobillo. Que ya era hora. El muppie no es la octava maravilla del mundo, pero al menos es otra cosa. El nuevo espécimen fue presentado por la escritora Michelle Miller en un post de la edición estadounidense de The Huffington Post que ha acumulado cinco millones y medio de “Me gusta” en Facebook.

Según Michelle Miller, el muppie es un joven de 20 a 35 años, que ha sobrevivido a la crisis financiera abraza el estilo de vida de los yuppies de los años 80 de modo peculiar. De hecho, el término muppie es el resultado de combinar millenial y yuppie. Michelle Miller es la creadora de’ The Underwriting’, una serie sobre los muppies de Wall Street y Silicon Valley que solo puede verse en su web. Una conducta muy muppie, por otra parte.

  • Ambición después de la crisis

Porque los muppies son ambiciosos como los yuppies, pero tienen internet y han visto caer a Lehman Brothers. Aspiran al éxito y muchos han estudiado en una universidad de élite y tienen un buen trabajo en una gran empresa, pero su plan no es dejarse la vida trepando por su organigrama.

Su aspiración es irse cuanto antes, montar algo y trabajar para ellos mismos. Así que maquinan crear su ‘start up’, una pequeña empresa tecnológica, si pueden antes de los 30 años, venderla e ir a por su segundo proyecto, y así sucesivamente. Y no solo para ganar dinero, que también, sino por reto intelectual y por fama e influencia. Todos quieren ser ese chico que lo ha hecho antes de los 30.

Más que una tribu, son una clase social: la de los nuevos triunfadores, pero sus códigos han cambiado. Dice Michelle Miller, la creadora del concepto, que tras la crisis ser yuppie dejó de ser ‘cool’. A ojos de los muppies, aquellos brockers de Wall Street que iban a toda pastilla ellos con traje de Armani y ellas con tacones de Loboutin, y todos con un café del Starbucks, aquella gente que no dormía porque tenía un jefe en Hong Kong y otro en Manhattan, solo eran especuladores y fueron los responsables de la crisis.

No. Los muppies no repetirán esa historia, quieren prestigio, pero el camino es otro. Ni coches caros ni jets privados. Se lleva la sobriedad y una actitud verde y de responsabilidad social. Se puede ser millonario pero el negocio ha de ser energéticamente limpio. Se puede ser muy rico, pero los códigos del dinero serán siempre menos obscenos.

Muppies

 

Las características de todo ‘Muppie’:

  • Los muppies tienen entre 20 y 35 años.Los hipsters pueden tener cualquier edad (a ellos les ayuda la barba y a ellas, el labial rojo y el flequillo).

Su postureo es exclusivo de las redes sociales. Dedican al menos una hora diaria a actualizar Instagram, Facebook y su blog. Pero siempre hay un plan de negocio detrás de eso. En cambio, los hipsters son más ingenuos y combinan el postureo digital con el analógico sin un fin premeditado, más allá de ligar.

  • Nadie se reconoce a sí mismo como hipster. Perotodos los muppies lo son a conciencia y no se avergüenzan de ello.

Nacieron con internet, así que ese es su hábitat. Son multitarea, moviladictos, dependientes de las aplicaciones, con especial énfasis en las de geolocalización. Nunca dejes a un muppie suelto sin Google Maps. Se perderá, pero lo contará en las redes sociales y te señalará como único culpable de sus males.

  • Tardan al menos40 minutos en preparar el tupper para la oficina y otros 15 en el estilismo de la foto del menú, que cuelgan en Instagram con etiquetas como #handmade #healthyfoods #pornofood #ecotupper… Podrían ir a un restaurante, pero cómo van a privar a sus seguidores de semejante espectáculo.

Cocinan con ingredientes exóticos y de reputación excelente: espelta en vez de trigo, bebida de arroz o soja en lugar de la leche, kale (col rizada), semillas de chía y miso. Los hipsters son más de hamburguesas de autor y gin tonics premium.

También cuelgan fotos de sus platos, pero solo el resultado final, mientras que un muppie publica todos los procesos. Su intención es demostrar que su comida es #handmade. En sus platos nunca se mezclan más de seis ingredientes y nunca usan azúcar. Aman la stevia sobre todas las cosas.

  • Hacen su pany desprecian al resto de los mortales. Si tienes a un amigo ‘muppie’ en Instagram, sabrás cómo se hace la masa madre, con los tutoriales gratuitos que hacen todos los domingos.

Sus únicas drogas conocidas son internet y la vida sana: yoga, running y una afición desmedida por los maratones. Suelen llevar pulsera para medir pulsaciones. Muchos tienen entrenador personal y hablan con él más que con su pareja o con su madre. A los hipsters se les conocen otras drogas, como las tiendas vintage, las bicicletas fixies (de piñón fijo) y los vinilos.

  • Los muppiestambién van en bicicleta a trabajar, pero con actitud retadora, como triunfadores que son. Usan ropa deportiva de última tecnología y no se sabe cómo llegan impecables a la oficina. Su superioridad frente a los que usan coche es infinita, excepto si el coche es eléctrico. En ese caso, puede que hayan encontrado a otro muppie, intercambien los teléfonos y hagan una sesión de coworking.

Trabajan en lo que les gusta y van por la vida sabiendo que les espera un futuro brillante. Se irán del trabajo que todos envidian cuando quieran. Su jefe se arrastrará para pedirles que se queden y hará una gran contraoferta. Pero un muppie siempre tiene un plan mejor.

  • Reciclan la basura hasta las últimas consecuencias. Usan más de cuatro contenedores para sus residuos. Los hipsters, en cambio, se quejan cuando pasa el camión de la basura de madrugada.

Su estilo es igual de producido que el de los hipsters, pero más presuntuoso. Llevan zapatillas de precios astronómicos (que solo conocen los entendidos); sus vaqueros son de marcas desconocidas pero de excelente calidad; sus camisas son sobrias, de algodón orgánico y llevan marcas indie con pedigree ecológico.

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