Resiliencia, por ti y por todos date la oportunidad..


Reisilente

Las crisis pasan, las personas quedan… ¿Cómo crees que quedarás tú luego de lo que estás viviendo? ¿Abatido, anulado y resentido o fortalecido y crecido?

Luego de un acontecimiento doloroso, una pérdida, una catástrofe natural, una situación traumática o un período de fuertes dificultades, algunas personas parecieran no poder recuperarse, mientras que otras se levantan y se crecen en las dificultades. Estas últimas son las personas con resiliencia, que es la capacidad de afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido.

Según los expertos en neurociencia, la resilencia sí se desarrolla, y se hace fortaleciendo en nosotros sus pilares fundamentales: autoestima, cooperación, sentido del humor, creatividad, moralidad, autonomía. Algunas otras capacidades que están relacionadas con estos pilares son: flexibilidad, habilidad de mirar hacia el futuro, abrirse a los cambios, autoregulación de las emociones, optimismo realista, empatía, espiritualidad, sentido de propósito, etc.

Autoestima: Cuando nos estimamos, tenemos mayor confianza en nosotros y en la vida; podemos confiar en los demás. Esa confianza nos da la flexibilidad para adaptarnos y re-inventarnos. Nos permite la introspección, ver los propios errores sin castigarnos; nos ayuda a corregir y avanzar. Valórate, eres hijo de Dios, tú puedes.

Cooperación: Un pilar básico de la resilienciaes poder compartir con otros, nutrirse y cooperar con los demás, dar y recibir el apoyo emocional. Crea vínculos sinceros de afecto y colaboración. Aprende a pedir y dar ayuda, respetando al otro. Regala cosas y entra en la magia de dar y recibir, haz la prueba. No lo hagas con la idea de recibir, sino con la intención de tener la satisfacción de ayudar; verás cómo se te devuelve. Todo lo que das, regresa a ti multiplicado.

Humor: Dichoso quien se ríe de sí mismo…el humor no es para burlarse de los demás sino para verle el lado gracioso a la situación, bajar así la presión interna. Ríete y toma fuerzas en eso.

Creatividad: La capacidad de crear cosas nuevas: nuevas maneras de cocinar, dar servicios, usar lo que tenemos de formas ingeniosas, etc. nos permiten sacar provecho a las situaciones y reinventarnos. “Re-créate”.

Moral:  Si quieres salir fortalecido realmente, no puedes perder de vista los valores, lo correcto, el deber ser.  Al volver la vista atrás, ¿cómo te sentirías si te das cuenta de que no tuviste la valentía de ser correcto y honesto, de haber perdido la dignidad y el respeto a ti mismo sólo porque otros lo hacían también? La crisis no justifica vender la dignidad, la crisis no justifica ser usurero, aprovecharse de la necesidad de los demás, vender una medicina o un paquete de leche diez veces más de lo que pagaste por él. La crisis no justifica comprar cosas aunque sospeches que puedan ser productos de un robo. No hay justificación para usar el lenguaje de los delincuentes.

Aunque estemos en medio de una crisis, podemos tomar momentos de distancia emocional, separar el yo de la situación, respirar y saber que somos seres más grandes, como hijos de Dios, que esa situación.

Un duelo: toca aceptar la muerte, aceptar el dolor, la rabia, la impotencia. Piensa que tu alma y el alma de quien está ya en la luz divina son más grandes que lo que pasó. No es fácil, pero eres más grande, tu ser querido es más grande, ya trascendió a altos planos de existencia, y desde allí te manda amor. Hay un propósito en todo esto, aunque no lo veamos ahora. El principal propósito es tu evolución, es que te conviertas nuevamente en inteligencia, poder y amor puros, en parte consciente de la Divinidad.

Certezas que sirven:
Ten la certeza de que el sufrimiento no está en el hecho sino en la interpretación del hecho. El problema no es la crisis sino qué hacemos con ella, cómo la vivimos y qué sacamos de ella, para nuestro bien, respetando a los demás.

Certeza de que puedes decidir quedarte en las cenizas o renacer de ellas. Si no sabes cómo, puedes buscar y recibir ayuda.

Certeza de la bondad de Dios y de la vida: La tarea nunca es mayor que la capacidad del alumno.

Certeza de que hay ciclos y que la adversidad pasará. No hay mal que dure cien años. Siempre hay luz al final del túnel.

Certeza de que hay un futuro, y puede ser mejor.

Certeza de un propósito: por algo estamos viviendo lo que nos pasa. No lo veas como castigo, sino aprendizaje.

Certeza de que no estás solo, hay otras personas en tu misma situación o que ya la han superado y puedes pedir ayuda y ayudarse mutuamente. Además, hay ángeles contigo.

Ayudas:

El apoyo emocional es primordial. Apóyate en tu familia y amigos, y brinda afecto.

Vive las emociones, no las evadas ni sofoques y reprimas. Tampoco conviene quedarse regodeados en ellas. Hay momentos para vivirlas y momentos para dejarlas a un lado y pensar racionalmente.

Acción: piensa en algo diferente a lo que hayas hecho hasta ahora para superar la crisis, escríbelo, ponle fecha de ejecución.

Observa el problema como algo a resolver, no como la totalidad de tu vida.

Descansa el cuerpo y la mente. Ora, camina descalzo en la grama, ve el cielo, contempla la llama de una vela, canta a Dios. Medita mucho, meditar es descansar cuerpo y alma en la luz de Dios.

Visualízate en el futuro crecido, fortalecido, siéntelo en el cuerpo. Incluye a tu familia y a tu país en esa visualización.  Recuerda que al avanzar tú, avanzamos todos.

Ser resiliente es ser como la palmera: fuerte y flexible para dejarse doblar por el viento, y no romperse fácilmente. Los árboles rígidos son los que más sufren en la tormenta.

Como grupos familiares y como país, tenemos lecciones que aprender, individuales y colectivas.  Quedarse culpando a los demás, presentes o pasados, no nos ayuda. Esperar pasivamente a que otros impulsen las mejoras, tampoco sirve.

La crisis pasará y saldremos fortalecidos como país,  si la mayoría hace su parte y busca crecer moralmente y espiritualmente en el proceso.  Venezuela lo merece, renace como un país de ciudadanos conscientes, educados, respetuosos, trabajadores, prósperos, amables, alegres, colaboradores y amorosos. Así es, ya está dado.

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